domingo, 7 de febrero de 2021

El país de la alegría




EL PAÍS DE LA ALEGRÍA

(Cuentos para Ulises - de Juan Carlos Ortega - RNE)

 


Había una vez un país muy lejano donde todos sus habitantes eran personas alegres. Por las soleadas calles y avenidas, los ciudadanos de todas las edades caminaban sonrientes y llenos de una tremenda ilu- sión. - ¡Qué contento estoy!.- ¡Pues anda que yo!

Y así era durante el día y durante la noche. De los tres millones de habitantes ni uno sólo estaba triste.

- La vida es maravillosa. - ¡Y que lo digas!.

 

La total alegría de nuestros amigos llegó a oídos de un investigador de otro país que no podía creerse que todos los habitantes, sin excep-

ción, fueran personas felices. - Me parece muy extraño que en este lejano país estén todos tan contentos, voy a ir a hacerles una visita para investigarlos de cerca.- Y así fue como, el investiga- dor Ricardo, decidió ir a visitar el país de la alegría.

 

Llegó un lunes por la mañana y “topose” de bruces con la felicidad de sus gentes. - ¡Dios mío, qué felices están!, parece haber una cosa que se me escapa, no puede ser tanta alegría; esperaré a mañana.

Y llegó mañana, y pasado mañana... y el investigador Ricardo no salía de su asombro. - ¡Están contentos siempre!, ¡no puede ser!. Me quedaré un mes aquí, para ver cuál es el fallo, porque tanta alegría yo no me la creo. Y “esperose” un mes y luego dos meses, y luego dos años... y el in- vestigador Ricardo no encontró ninguna grieta en la alegría en los habitantes del país lejano. Pa- recían alegres de verdad. A todas horas preguntaba a las gentes del lugar:

 

-  ¿Pero usted es feliz de verdad, o lo simula?

-  Lo soy de verdad, ¡leches!, ¡qué narices voy yo a simular nada!

-  ¿Pero seguro?.

-  ¡Pues claro que seguro! ¡Qué tío más “pesao”!

 

Al cabo de quince años de investigación, Ricardo, se dio por vencido y reconoció que la aleg- ría era real.- Son felices de verdad, ¡santo cielo!- Y fue entonces cuando una anciana del lugar “acercose” a Ricardo y de ésta forma le habló:

-  Investigador Ricardo, ven aquí, escucha.

-  Dime.

-  ¿Por qué la gente como tú nunca se cree la felicidad de los demás y siempre busca un fallo?,

¿por qué os creéis que la gente esté triste y no os creéis que esté alegre?, ¿por qué sospecháis  de los felices y nunca de los tristes?, ¿por qué la felicidad no va a poder ser real?, pedazo de plas - ta. ¡Vete de aquí y déjanos ser felices!

 

Ésto os enseñará, queridos niños y niñas, que aunque la alegría parezca cosa irreal, en oca - siones puede darse. Y que cuando llega, hemos de aceptarla sin analizarla excesivamente, por que es posible ser alegre durante mucho, mucho tiempo.

 

 

 

 

 

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